Día clave en la investigación por el asesinato del joven militante del Partido Obrero ocurrido en 2010
Caso Ferreyra: él Tribunal rechazó los planteos para frenar el juicio
En la primera audiencia, los jueces desecharon las presentaciones que pretendían dilatar el proceso. Los 17 imputados escucharon las acusaciones y el líder de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, fue señalado como "instigador" del crimen. Los protagonistas y los cargos.

Martes, 7 de agosto de 2012
El juicio por el asesinato del militante Mariano Ferreyra comenzó ayer con una postal destinada a trascender en la historia: en el banquillo de los acusados se sentó uno de los sindicalistas más poderosos del país, el líder de la Unión Ferroviaria, José Pedraza. La jornada inicial fue dedicada a la lectura de los requerimientos de elevación a juicio formulados tanto por parte de las querellas como de la fiscalía, que dieron lugar a un despliegue incesante de nulidades interpuestas por los abogados defensores de los 17 imputados. Todos hicieron eje en que no habían tenido acceso a la prueba en su totalidad y que sus defendidos habían sido indagados por una calificación delictiva distinta a la que se exponía en la elevación a juicio oral. Hoy continuarán las audiencias con la decisión del Tribunal Oral en lo Criminal N° 21, que resolverá si hace lugar a alguno de los pedidos de las defensas o los desecha en sintonía con la opinión de la fiscalía, tal como decidió con todos los reclamos que pretendían dilatar el comienzo del trámite oral.
Pedraza ingresó a las 11:30 de ayer a la sala de usos múltiples de los Tribunales Federales de Comodoro Py. Era el cuarto en la hilera de diez detenidos que fueron trasladados con un fuerte operativo de custodia por parte del Servicio Penitenciario Federal. Vestía una campera verde y mostraba dificultades para caminar, pero se sentó en el centro del hemiciclo dispuesto para los acusados. No se movió durante la maratónica sesión que se extendió hasta pasadas las 18. Detrás de ellos se ubicaron sus abogados defensores y en una medialuna más amplia, se situaron los policías acusados de haber liberado la zona para que la patota de la Unión Ferroviaria atacara a los manifestantes tercerizados y a las agrupaciones políticas que los acompañaban en aquella movilización con final trágico del 20 de octubre de 2010. El único gesto de Pedraza hacia al público fue un guiño de ojo, inicialmente interpretado como una provocación hacia Pablo Ferreyra, pero que habría sido un saludo hacia la hija del sindicalista presente entre los invitados, sentada cuatro hileras más atrás que el hermano del militante asesinado. En realidad, la organización había previsto que la bandeja superior fuera para los familiares de los procesados y la inferior, para la querella y público en general, entre los que se contó una nutrida concurrencia de dirigentes políticos y sociales. Antes que terminara la lectura inicial, Elsa Rodríguez, una de las querellantes, gravemente herida en el mismo episodio en el que perdió la vida Ferreyra y con secuelas que la obligan a ser representada por su hija en el proceso, debió retirarse por no sentirse en condiciones de continuar. Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos, también heridos durante la supuesta emboscada, también son parte querellante en el juicio.
La sesión dio inicio con la lectura de los resultados arrojados por la investigación que condujo la jueza Wilma López y que derivaron en el juicio oral. Al lado de Pedraza se ubicó su mano derecha en el gremio, Juan Carlos "Gallego" Fernández, y el delegado Claudio Díaz. La hilera la completaron Salvador Pipitó, Guillermo Uño, el barra brava Cristian Favale y el delegado que lo acercó al gremio, Claudio Alcorcel. Del otro lado se sentó Jorge González, a su lado Juan Carlos Pérez, portero de los talleres de Remedios de Escalada; y Gabriel "Payaso" Sánchez, guarda de Constitución y uno de los presuntos autores materiales de los disparos. Los integrantes de la cúpula de la UF fueron acusados de "instigadores".
Tanto la fiscalía como las querellas coincidieron en acusar a los procesados por el delito de "homicidio agravado" y "premeditado" contra Ferreyra y en grado de tentativa con relación a Rodríguez, Aguirre y Pintos como parte de "un plan previamente urdido". Sobre algunos también pesa una presunta coacción a periodistas que intentaban filmar imágenes de los hechos, en tanto que a uno de los policías se le atribuyó haber dejado de filmar el episodio a pesar de que tenía orden de hacerlo. "Todos estaban conectados y coordinados cuando los acontecimientos se desarrollaban", consignó en su momento en un dictamen el fiscal de primera instancia Fernando Fizser. En tanto, la nómina de los policías está integrada por Jorge Ferreyra, de la División Roca; Luis Mansilla, de Control de Líneas; el comisario mayor, Hugo Lompizano; el principal Gastón Conti; y el subcomisario Luis Alberto Echavarría. A su vez, el subcomisario César Garay estaba en Barracas. También está involucrado el camarógrafo policial David Villalba. A ellos se los acusa por "abandono de persona" y, en dos casos, por ser "partícipe necesario o secundario" de homicidio.
La primera nulidad llegó de la mano de la defensa del boletero Uño, que directamente pidió el aplazo de las audiencias. Su representante Oscar Igounet formuló distintos planteos argumentando que no pudo ejercer el derecho de defensa porque no se le permitió ofrecer prueba y, además, por la falta de definición de un pedido de recusación contra los mismos miembros del tribunal oral, presidido por Horacio Días e integrado por Diego Barroetaveña y Carlos Bossi. Días –que tuvo varios cruces picantes con los defensores durante el transcurso de la audiencia– reconoció que la recusación sigue discutiéndose pero decidió "avanzar con el juicio" porque, en caso contrario, habilitaría que cualquier planteo similar provocara la suspensión del debate, algo que pareció ser el hilo conductor de todas las presentaciones interpuestas por los abogados de los acusados. "No se buscó esclarecer la causa" sino que "se trató de un proceso 'direccionado' contra Pedraza", expuso su defensor Carlos Froment, en otro planteo de nulidad, que se acumuló a los efectuados por casi todas las defensas que adhirieron o presentaron el suyo, dificultando un desarrollo más expeditivo de las instancias preliminares del juicio. El recurso que disparó una ola de adhesiones sucesivas por parte de los acusados fue el que formuló la defensa de Lompizano acerca de "violación del principio de congruencia" por la querella de acusar de manera distinta que la fiscalía. También el letrado de Fernández llegó a plantear la hipótesis de "legítima defensa o exceso en legítima defensa" de los acusados, al denunciar que nunca fue investigado "el delito" cometido por los tercerizados al intentar cortar las vías y al utilizar "gomeras", un punto que las querellas rechazaron de plano. Escuchas telefónicas, indagatorias, partes enteras de la causa y la presencia en la sala de algunos querellantes también fueron puestos en tela de juicio por los abogados que no ahorraron calificativos para con la investigación, en lo que se anticipa como un proceso que se topará con varios obstáculos. «
fuego, cruces y argumentos legales
"Si estuviese acá Chávez, diría que hay olor a azufre." La divertida frase fue pronunciada ayer por el presidente del TOC 21, Horacio Días, ante un hecho insólito que sucedió durante la audiencia. Cuando el abogado Oscar Igounet, que patrocina al picaboletos Guillermo Uño comenzó a leer los argumentos de una de sus múltiples intervenciones para realizar planteos que llevaba escritos en un papel, lo acercó demasiado a uno de los focos, tanto que comenzó a salir humo del papel que se estaba prendiendo fuego. "Me quedo sin argumentos", alcanzó a decir el letrado mientras intentaba apagar su apunte. No fue el único cruce entre los abogados y el presidente de Tribunal que por momentos tuvo cara de pocos amigos por tener que, en reiteradas oportunidades, llamar la atención para que los defensores no hicieran alegatos sino que plantearan sus nulidades. "¿Hizo muchos?", le contestó a una abogada que no recordaba cuál había sido el suyo. "¿No quiere adherir", le preguntó Días a la única defensa que no había planteado aún una nulidad al proceso, tras haber preguntado si quedaba alguien sin formular un rechazo al juicio. Más serio se puso cuando Alejandro Freeland, defensor del "Gallego" Fernández postuló que había existido una "tupacamarización" de la causa que a su criterio fue "desmembrada" para "ocultar una parte de la historia", y apuntó que "gente como hordas" habían participado de la manifestación que terminó con el asesinato de Mariano Ferreyra. "La agresión previa del PO con los tercerizados nunca fue investigada", se explayó Freeland en su teoría.
chicanas y presencias
"Me gustó en esta primera audiencia que el presidente del tribunal no haya caído en las trampas y en las chicanas que proponen dilatar el juicio, la nulidad o que no comience", le dijo Pablo Ferreyra a Tiempo Argentino durante uno de los cuartos intermedios. "Personalmente fue muy díficil ver entrar a los acusados: Pedraza causó un impacto cuando entró a la sala, Favale también. Pero creo que la representación política y sindical que hubo de nuestro lado fue muy contundente. Eso se traduce en apoyo a la familia, a los militantes heridos y a los que están acá manifestándose", firmó el hermano de Mariano. "En la sala estuvieron los dirigentes de izquierda Jorge Altamira, Marcelo Ramal y Vilma Ripoll, los diputados nacionales Victoria Donda, Martín Sabbatella, Facundo Moyano y Claudio Lozano, el titular de la CTA disidente, Pablo Micheli; el periodista Horacio Verbitsky, y la ensayista Beatriz Sarlo. También asistieron, tras al vidrio que dividía la sala del público, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Roberto Baradel de UTE y representantes políticos porteños.
Fuente: Tiempo argentino