Salud
Los efectos psicológicos de la pandemia del COVID-19
"La emergencia sanitaria que rige en nuestro país como consecuencia de la pandemia del Coronavirus, ha impuesto a la población drásticos y abruptos cambios en sus hábitos de vida y en los modos de relacionamiento con otras personas"

Viernes, 20 de marzo de 2020
señala el Lic. David A. Martínez, psicólogo, especialista en Psicoterapia Cognitiva.
”Estos cambios han evidenciado ser una poderosa fuente de estrés que se manifiesta en la población adulta bajo la forma de un incremento de los niveles de ansiedad y de pesimismo depresógeno respecto del futuro.
Algunas personas desarrollan mecanismos defensivos de tipo obsesivo, tales como temores irracionales al contagio y la enfermedad, los que los lleva a desplegar rituales de limpieza, verificación del estado de salud de los familiares y amigos, o concurrir a los centros de salud ante la primera indisposición.
La calidad del descanso y el sueño puede verse afectada por encierro, al igual que los hábitos alimentarios. Algunas personas pueden desarrollar formas atenuadas del pánico que los empuja a intentar huir de los centros urbanos o bien, a realizar compras desmesuradas de artículos de limpieza y desinfección, o de alimentos que almacenan en sus hogares.
El encierro obligado ante un enemigo que es invisible y de alguna manera omnipresente, instaura en las personas una sensación de irrealidad semejante al de las pesadillas. Alejarse de los espacios conocidos, habituarse a una rutina cuasi carcelaria de vida y la desaceleración drástica del ritmo de actividad, altera el funcionamiento del cuerpo y deja secuelas en la mente.
Uno de los factores que más estrés provoca es no saber cuánto tiempo puede durar el encierro y/o cuán graves pueden ser las consecuencias sanitarias y económicas. No son pocas las familias que verán severamente afectada su supervivencia económica producto de esta pandemia. Los trabajadores independientes cuyos ingresos no están asegurados, ni tampoco cuentan con el soporte de la seguridad social verán severamente amenazadas sus fuentes de ingresos”.
Proteger la salud mental
”En varios países afectados por la pandemia han implementado servicios de asesoramiento psicológico accesibles a través de Internet. En nuestro país es una práctica poco extendida e incluso desconocida por la población, aún cuando existe la infraestructura de comunicaciones para implementarla de manera relativamente sencilla.
No solo las personas afectadas por la cuarentena se verían beneficiadas, sino también todos aquellos profesionales de la salud que en este momento están trabajando al límite de sus capacidades.
El Gobierno Provincial podría convocar a través de las agrupaciones profesionales correspondientes a psiquiatras y psicólogos para que brinden asesoramiento por medios electrónicos de videoconferencia o videollamada”.
Recomendaciones salugénicas
”Lo primero es comprender que vivimos un acontecimiento sin precedentes por su alcance y consecuencias a escala mundial. Es muy probable que este fenómeno biológico-social cambie la configuración del mundo en distintos planos: en lo económico, en el de las políticas públicas en salud y los hábitos sanitarios de las personas, en los modos de relacionamiento social y en la vulnerabilidad autopercibida de los individuos.
Ante la inconmensurabilidad de un cambio, es recomendable mantener ordenado el propio universo de vida. Establecer rutinas de horarios y actividades, individuales y familiares que puedan llevarse a cabo dentro de las restricciones actuales de movilidad y contacto. No aislarse psicológicamente manteniendo contacto por los medios adecuados con las personas que forman parte de la red de afectos.
Mantenerse informado es importante, pero dejarse inundar con los reportes minuto a minuto de las agencias noticiosas puede ser una fuente de estrés. Este es un buen momento para explorar, reflexionar y cultivar algunos hábitos menos vertiginosos a los que estamos acostumbrados.
Comprender la gravedad de la situación no implica necesariamente renunciar al buen humor, ni en tener una mirada optimista respecto de nuestro futuro. Una actitud resiliente puede marcar una diferencia importante en la calidad de vida.
Las crisis son oportunidades para el cambio, para revisar nuestros sistemas de interpretación de la realidad y de ensayar soluciones nuevas”.
fuente: Chaco dia por dia