Sin haber definido aún sus autoridades, el congreso del próximo miércoles buscará dar forma a una central obrera que se diferencie del proyecto iniciado por Moyano que apunta a desgastar al Gobierno.
Domingo, 30 de septiembre de 2012
A tres días de elegir la nueva conducción, el heterogéneo espacio sindical que decidió desprenderse de Moyano no tiene definido sus candidatos ni la ingeniería política adecuada con la que pondrá en marcha su propia CGT. La elección de los nombres y la forma de gobierno que surja del congreso del 3 de octubre en Obras Sanitarias no sólo definirá el reparto de poder entre los sectores sino que también puede llegar a determinar el perfil político y sindical que adopte la nueva central obrera. En la superficie, la discusión parecería darse entre la conformación de un solo secretario general o una formación tripartita. Pero por debajo, lo que también está en juego es la opción por una conducción que puede llegar a tener una mayor sintonía con el proceso de reindustrialización y desarrollo del mercado interno que desde el 2003 trata de imponer el kirchnerismo u otra de carácter más corporativista y que su respaldo al actual proceso quede subordinado a las circunstancias políticas y económicas que atraviese el país en los próximos años. “Es fundamental que de este congreso surja una CGT que se posicione como la contracara de Moyano, que adoptó una estrategia política muy jodida y que tiene que ver con el desgaste y el esmeriliamiento de este Gobierno.” La afirmación pertenece a uno de los dirigentes con mayor peso dentro del sector de los “gordos”. Lo cual, demuestra que el realineamiento sindical puede despertar más de una sorpresa.
Las idas y venidas del metalúrgico Antonio Caló durante todo este proceso obligaron a modificar el esquema original que lo ubicaba como el hombre del consenso entre todos los sectores. Surgió así la alternativa del triunvirato en el que estarían representados de manera equitativa “independientes”, “gordos” y “antimoyanistas”. Pero en el antimoyanismo no todo es lo mismo. Bajo el paraguas del Movimiento de Acción Sindical Argentino (Masa), conviven tres sectores con intereses que a veces pueden ser divergentes. Por un lado, está la UOM con su propio peso. Por otro, los que compartieron la conducción de Moyano en la CGT hasta que decidieron romper unos meses antes del congreso de Ferro: ellos son el taxista Omar Viviani, el colectivero Roberto Fernández y el ferroviario Guillermo D'angella. Por otro lado, está el grupo de dirigentes conocidos como “Núcleo”. Se trata de pequeños y medianos sindicatos que tienen una clara identificación con el kirchnerismo y que no dudaron en romper con Moyano apenas adoptó un discurso opositor. Entre ellos se encuentra Horacio Ghilini (docentes privados), Carlos Barbeito (Molineros) y Osvaldo Iadarola (telefónicos). Este sector es el que impulsó con mayor firmeza la candidatura de Caló como único conductor y que avaló la idea del triunvirato ante las dudas del metalúrgico. Pero el sector que lidera Viviani empezó a tirar la idea de constituir una conducción de cuatro miembros, con la postulación del propio taxista. Esto generó la ira de los gordos, quienes entienden que con este armado habría dos integrantes del Masa. Fue por eso que no concurrieron a la reunión del miércoles pasado en Upcn y por lo tanto quedó trunca la posibilidad de cerrar en ese cónclave la conformación del triunvirato.