Sociedad
Advierten de un "Súper Niño" y alertan sobre lluvias e inundaciones en la región
El investigador anticipa un evento climático de gran magnitud, comparable al de 1997-1998, con fuerte impacto en la cuenca del plata y ciudades vulnerables como Resistencia.

Viernes, 24 de abril de 2026
El escenario climático internacional empieza a encender señales de advertencia y, esta vez, con fundamentos científicos consistentes. El doctor Juan José Neiff, investigador principal del CONICET y referente en ecología acuática, confirmó que los registros actuales del océano Pacífico ecuatorial muestran condiciones claras para el desarrollo de un evento de El Niño de gran intensidad.
En diálogo con Radio UNNE, el especialista sostuvo que el calentamiento del Pacífico ya supera en 2 grados los promedios históricos y podría alcanzar los 3 grados hacia fin de año. Este incremento, explicó, acelera los procesos de evaporación y, en consecuencia, eleva el volumen de precipitaciones. "Esto significaría mucha agua en la Cuenca del Plata", advirtió.
El fenómeno forma parte del sistema climático global conocido como ENSO, donde interactúan la radiación solar y la temperatura de los océanos. En ese marco, Neiff precisó que cuando aumenta la radiación solar, se intensifica la evaporación y se generan mayores lluvias sobre el continente, impactando directamente en ríos como el Paraná y el Paraguay. Por el contrario, su fase opuesta, La Niña, está asociada a sequías, como la registrada entre 2019 y 2023.
"Semejante al de 1997-1998"
Los modelos internacionales, incluidos los de la Universidad de Columbia y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, proyectan que el evento se consolidará entre mayo y fines de 2026, con posible extensión a comienzos de 2027.
"Creemos que va a ser un Niño muy importante, quizás semejante al de 1997-1998", indicó Neiff, en referencia a uno de los episodios más severos registrados, que dejó vastas zonas inundadas en el litoral argentino.
El impacto no se limita a las precipitaciones. Según el especialista, sectores clave como el transporte, la energía, el turismo, el abastecimiento de agua y la producción agropecuaria están profundamente condicionados por estos eventos climáticos.
Además, advirtió sobre la vulnerabilidad de ciudades construidas en zonas bajas, como Resistencia, donde las lluvias intensas pueden provocar anegamientos incluso sin desbordes de ríos. "Funcionan como una palangana", graficó.
En ese contexto, subrayó la necesidad de fortalecer la infraestructura urbana —sistemas de bombeo, desagües pluviales y defensas costeras—, pero también hizo hincapié en la responsabilidad social. Evitar la obstrucción de desagües, contar con provisiones básicas y prever situaciones de emergencia son medidas clave ante escenarios de lluvias extremas.
Finalmente, Neiff pidió equilibrio en el abordaje del tema: "Está bien alertar, pero no alarmar". Sin embargo, dejó en claro que los indicadores actuales obligan a prestar atención: el clima global ya está dando señales de un nuevo ciclo que podría tener fuerte impacto en la región.